A partir del próximo día 7 de marzo entra en vigor el nuevo límite de velocidad máxima en autopistas y autovías, que rebaja la velocidad de 120km/h a 110km/h. La medida fue anunciada la semana pasada y justificada con la necesidad de ahorrar combustible. Curiosamente, esta nueva limitación de velocidad no ha sido motivada por la seguridad vial.
Leyendo los cálculos que discuten las cifras de ahorro del 15% de combustible que da el Gobierno y que reducen la reducción del gasto a un mero 3%, cuesta entender la medida. Por un lado, la limitación no tendrá un gran impacto en la mayoría de los conductores. En los recorridos diarios, rara vez alcanzamos los 120km/h a causa del tráfico o de las vías (urbanas o comarcales) por las que transitamos. Para los desplazamientos largos, el impacto tampoco sería muy grande: un viaje de cinco horas por autopista se alargaría en algo más de media hora con el nuevo límite.








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