Seguro que te has preguntas más de una vez cuanto consume realmente tu coche; intentando hacer tus propios cálculos para ahorrar en combustible, cual utilizar, calcular al repostar para no quedarte tirado en cualquiera de tus viajes etc.. Hoy os desvelamos lo que tienen de verdad y de mentira todos lo mitos de la conducción que afectan al consumo del automóvil.
El consumo indicado por el coche siempre es inferior al real; la diferencia ronda entre 0,4 y 1,1/100 km. La razón es, por si apuras demasiado en combustible para que no te quedes en tierra. De todas formas si quieres calcular el consumo real de gasolina la única manera es “hacerlo a mano”. Llena el depósito de combustible hasta el máximo y pon a cero el cuentakilómetros parcial. Después circula con normalidad hasta que tengas que volver a repostar. Mira los litros que has consumido y los multiplicas por cien para luego dividirlo entre los kilómetros que has hecho (una sencilla regla de tres).
Si piensas que tu coche consume demasiado combustible y crees que sufre algún tipo de anomalía, acude a tu marca con la garantía del coche y asumirá el coste de reparación; sino lo deberás abonar tú. Si no es posible y quieres ahorrar aunque no puedas reducir el consumo; te recomendamos que te fijes bien en el tipo de gasolina/gasoil que empleas ya que aunque no hay diferencias entre utilizar una gasolina de 95 ó de 98 octanos, salvo que nuestro coche sea un deportivo. Pero si la hay si utilizas un carburante convencional: te ahorrarás unos 0,10 euros por litro y consumirás lo mismo
Debes de saber que el mismo motor puede tener consumo diferente dependiendo del peso del coche ya que elementos como los desarrollos de cambio, del sistema de tracción, de la aerodinámica, el tipo de ruedas que equipa e, incluso, del nivel de equipamiento que lleve; influyen en el peso total del coche
Además dependiendo de los kilómetros del automóvil puede llegar a aumentar el consumo considerablemente. Un motor nuevo consume hasta un 5% más mientras recorre los primeros 4.000 ó 5.000 kilómetros. Por otro, el desgaste del motor y el desajuste de sus elementos provoca que, a partir de los 150.000 kilómetros, el consumo empiece a aumentar llegando en algunos casos a consumir un 20% más.
Existe el mito de que la climatología afecta al consumo del vehículo debido a que este tiene que adaptarse al medio ambiente. Es cierto que si hace frío el automóvil consume más ya que el motor se tiene que calentar o al circular con viento en contra el esfuerzo del motor es mayor. Sin embargo no provoca que el gasto aumente casi, excepto si se circula con climatología extrema que puede incrementarse hasta un 10% del consumo normal.





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