Uno de los sistemas de seguridad al volante que más se ha extendido en la última década ha sido el control de tracción. La necesidad de controlar el agarre de la rueda sobre el pavimento ha llevado al desarrollo de varios mecanismos, como el sistema de antibloqueo de ruedas durante el frenado, conocido como ABS.
El sistema de frenado ABS se basa en un ordenador que calcula la diferencia entre la velocidad a la que gira la rueda y aquella a la que va el vehículo. Si la discrepancia es demasiado grande, el sistema activa el frenado gradual para que el vehículo recupere tracción sobre el suelo. El control de tracción (TCR or ASR) utiliza los mismos sensores de velocidad que el ABS, sólo que realiza los cálculos para cada rueda. Si la discrepancia de agarre entre las ruedas alcanza un nivel peligroso (suficiente como para alterar la dirección o la capacidad de giro del vehículo), el sistema frena algunas ruedas para nivelar el agarre y uniformizarlo.






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